martes, 13 de febrero de 2018

Olor a jacinto

Hay aromas que te llevan a tiempos pasados, para mí el perfume del jacinto es uno de ellos, me lleva a mi niñez y a recordar unos cuantos momentos. Como cuando cada otoño llegaban los bulbos de flor a la mítica Casa Mocoroa, en la Calle Narrica, en San Sebastián. Con mis escasos recursos tenía que ser cuidadoso en mi elección: me perdía en los vistosos cromos de jacintos, tulipanes, narcisos, anémonas y crocus, entre otros; tras una difícil elección mi compra iba a la bolsa de papel característica (en esos tiempos aún era raro el plástico).
En otra ocasión pude respirar todo el aroma de los campos de jacintos de Lisse, en Holanda, en plena floración: vistosas franjas azules, rosas y blancas que se perdían en el horizonte, en una tarde con una luz única y el aire más embriagador. Todos esos momentos se atesoran en la memoria y cuesta dejarlos marchar...

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